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Evaluación de Proyectos de Inversión

El estudio de un proyecto de inversión atiende a contestar el interrogante sobre si conviene, o no, realizar una determinada inversión productiva. Para llegar a una recomendación que sea idónea para la toma de decisiones, ésta deberá ser la resultante de haber considerado los elementos de juicio necesarios para evaluar todos los aspectos de sus posibles consecuencias. 
Ello involucra una serie de estudios de factibilidad, sobre los aspectos técnicos, legales, administrativos, financieros, económicos y ambientales, entre otros. 
Los estudios de factibilidad económica y financiera, en particular, establecen los principios para identificar, medir y valorar los costos y beneficios para toda la vida del proyecto, o para el horizonte de planeamiento adoptado. De esta forma, los resultados podrán ser evaluados aplicando criterios de decisión.

OBJETIVO DE LA FORMULACIÓN Y EVALUACIÓN DE PROYECTOS

En toda sociedad, el problema económico se presenta debido a dos hechos básicos:
1. que los recursos de que se dispone son escasos y tienen usos alternativos, y
2. a que existen múltiples necesidades a satisfacer.

En las sociedades en las que priva una organización económica de mercado, la asignación de los recursos escasos es resuelta primordialmente a través del mecanismo de los precios. 
Es por medio de la orientación que éstos proporcionan en la búsqueda de beneficios, que la empresa simultáneamente estará atendiendo a resolver las necesidades prioritarias. 
El propósito de la formulación y evaluación de proyectos en el marco de la gestión privada, es determinar si el resultado financiero de un proyecto habrá de incrementar la riqueza del individuo o unidad económica que lo ejecute. 
Cabe señalar que existe otro enfoque, el de la evaluación social de proyectos, que está dirigido a determinar si su resultado económico habrá de aumentar, o no, el bienestar de una comunidad.
En la formulación de un proyecto, los indicadores económico - financieros de evaluación dan respuesta a un aspecto en particular, que es el beneficio y rentabilidad a obtener con la inversión. 
La decisión final, sin embargo, será también la resultante de ponderar otros aspectos, cualitativos y estratégicos, cuyas consecuencias no fueran razonablemente factibles de ser incorporadas a un flujo de fondos.

Es de notar que, si bien se ha hecho referencia a ?el proyecto?, en la realidad, este proceso comprende tanto a la selección entre proyectos alternativos, como entre las distintas alternativas para llevar a cabo un mismo proyecto.


PROFUNDIDAD Y COMPLEJIDAD DE LOS ESTUDIOS


El ciclo de vida de un proyecto pasa por distintas fases que refieren a la progresión lógica de su avance. Estas fases son la concepción de la idea, los estudios de preinversión, la implementación y puesta en marcha y su operación. Aquí se tratará, en particular, lo referente al desarrollo de la fase de preinversión.

Los estudios de preinversión presentan distintas etapas de avance, que se refieren al nivel de desarrollo del proyecto:
Idea
Perfil
Prefactibilidad
Factibilidad

La preinversión implica gastos y, por ello, la secuencia de etapas atiende a la gradación de su magnitud. En cada etapa, con el nivel de profundidad que le es propio, un proyecto es formulado y evaluado. Luego, comenzando por analizar ordenadamente los posibles costos y beneficios en base a los elementos que definen a la idea inicial, se llegará a la conclusión sobre si vale la pena o no afrontar el mayor costo de desarrollar la etapa siguiente.

A nivel de perfil, un proyecto es formulado en base a información secundaria (información existente a través de las fuentes disponibles). Se trata de la instancia en la cual normalmente se plantean las alternativas que hubiera para llevar a cabo un mismo proyecto. Sobre este particular, es de destacar que cierto tipo de proyectos siempre tiene como alternativa por lo menos la de optimizar las condiciones operación en la situación base (o sea, la situación sin proyecto). Si el resultado de la evaluación es satisfactorio, se pasa a la etapa siguiente.

En los estudios de prefactibilidad al proyecto se lo desarrolla en profundidad y se trata de la instancia en la que todo proyecto no rentable, inadecuado o inviable debería ser rechazado. En esta etapa se asume la elaboración de toda la información primaria que fuera necesaria, o sea, la realización de los estudios de campo destinados a relevar y procesar los datos que se requirieran para su más precisa formulación. Esta etapa deberá expedirse sobre la factibilidad del proyecto en sus aspectos técnicos, jurídicos, organizacionales, económicos, financieros, ambientales y todo otro cuya inviabilidad pudiera condicionar la concreción de su implementación y operación. El evaluador, por su parte, deberá definir los óptimos de todos aquellos aspectos que dependen de una decisión de tipo económico como el tamaño, la tecnología, la localización o el momento de inicio del proyecto. Como resultado de la evaluación, se deberá contar con todos los elementos de juicio necesarios para la toma de una decisión.

Finalmente, en la etapa de factibilidad, el desarrollo del proyecto es llevado al mayor nivel de detalle para, en caso de ser aprobado, iniciar la programación de su ejecución. En el caso de que la inversión demandara la ejecución de obras físicas, el diseño de éstas deberá alcanzar, cuando menos, un nivel de un anteproyecto definitivo. Se trata de la última instancia para evitar el inicio de un proyecto inviable y, como resultado de la evaluación, se deberá contar con todos los elementos de juicio necesarios para resolver su implementación.

Si como resultado de este proceso se resuelve realizar el proyecto, se inicia el diseño definitivo que se requiere para programar la implementación y puesta en marcha, y la ingeniería deberá alcanzar el nivel de detalle necesario para el inicio de obras.

En algunos casos también se prevé realizar, luego de transcurrido un lapso razonable de operación, una evaluación ex-post destinada a verificar el grado de cumplimiento alcanzado con respecto a las previsiones originales. Esta última etapa está destinada a retroalimentar el proceso de planeamiento a partir de la experiencia adquirida, y no se la debe confundir con el proceso de monitoreo que corresponde practicar durante las etapas de implementación y de operación con el fin de comprobar el cumplimiento de los procesos programados.

Las etapas enunciadas describen una secuencia indicativa de avance, que deberá ponerse en escala con la magnitud de la inversión que se plantea. Por ejemplo, ante proyectos pequeños, una fundamentación razonable para la toma de decisiones puede ser alcanzada con un diseño a nivel de perfil. Otro aspecto que condiciona la profundidad de los estudios depende si trata de proyectos de significado estratégico o de alcance táctico para la gestión de la empresa.

Estos conceptos tanto pueden requerir una alta profundidad y complejidad en su tratamiento, como también soluciones prácticas y de sentido común, que satisfagan con sencillez a su resolución. 
La gradación de esta intensidad es algo a resolver en cada caso, en términos de la magnitud relativa del problema abordado, lo que definirá, a su vez, el equipo de trabajo necesario, sus términos de referencia y cronograma de tareas. 

(*)  Extraido del libro "Evaluación de proyectos de inversión para la gestión empresaria? editado por el Consejo profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires. Autores: Oscar Diaz Virzi, Carlos Aliberti y Alicia Rey.